Realizar una traducción es un proceso creativo y que puede llegar a ser una tarea compleja, dependiendo del texto. Si estás empezando a traducir, te compartimos algunos principios básicos:


Lee totalmente el texto: no traduzcas inmediatamente, primero lee el texto en el idioma original, para que tengas una idea clara del tema y el estilo, así como su extensión, complejidad, donde seguramente encontrarás palabras o frases desconocidas, las cuales debes registrarlas para investigarlas posteriormente.


Investigación: es aquí donde debes investigar el significado de las palabras desconocidas que encontraste en la lectura del texto, así como el contexto en el que se escribieron algunas frases. Para eso debes consultar desde traductores en línea, diccionarios o incluso publicaciones especializadas.


Borrador: te recomendamos que traduzcas frases enteras del texto original, con el fin de que tengas una primera versión del texto. No te preocupes por ser tan preciso en tu traducción, solo es un borrador para tener una idea clara.



Revisión: en este punto es necesario retomar ese borrador, pero con un criterio más preciso, verificando tu traducción con el texto original, en ese punto se verán las fallas o la comprobación de los términos correctos.


Traducción final: aquí ya no veremos el texto original, la idea es tener la versión final de nuestra traducción, para corregir errores gramaticales, de digitación u ortografía.


Ya que tengas la última versión en tu traducción, realiza la edición final para que quede lo más parecido posible en diagramación y presentación al texto original.